Profesor Miguel UCM
Que escribía del 1 al 10 sin que nadie me enseñara.
Que pedía letras como juguete.
Que hacía conexiones que no eran propias de mi edad.
Y, sin embargo, eso no fue lo que marcó mi historia.
Un problema de lenguaje lo eclipsó todo.
No fue una parte de mí. Fue lo único que se vio.
Y así empezó mi paso por el sistema educativo.
En infantil me sentí bien; cuidado, acompañado, pero todo cambió al llegar a primaria.
Aulas llenas. Profesores desbordados. Poco tiempo. Pocos recursos. Y una mirada
que no alcanzaba a ver más allá de mis dificultades.
No
importaban mis capacidades.
No
importaba lo que sí podía hacer.
Lo
que se vio fue lo que fallaba.
No
porque no pudiera aprender.
Sino
porque no encajaba.
Después llegó una escuela libre. Un lugar que, aunque no me aportó aprendizaje
académico, sí me dio algo mucho más importante en ese momento: pausa. Me permitió
respirar. Desintoxicarme de una experiencia que ya empezaba a hacer
daño.
Hasta
que, por fin, encontramos algo distinto.
Un
colegio diferente.
Un
lugar donde, por primera vez, no sobraba.
Allí compartíamos aula alumnos de quinto y sexto. Éramos un grupo de niños que, de
una forma u otra, habíamos sido dañados por el sistema. Niños que habían dejado de
creer en sí mismos.
Y
entonces aparecieron ellos: Salva y Gloria.
Dos
profesores que no solo enseñaban contenidos.
Dos
profesores que miraban de verdad.
Nos
enseñaban de forma diferente y lo más importante,
nos devolvieron la autoestima, nos enseñaron a querernos y a que nos
sintiéramos capaces.
Nos
enseñaron a ser algo que el sistema nos había hecho olvidar:
somos personas
valiosas.
Fueron,
sin duda, los mejores años de nuestras vidas.
A
Salva y a Gloria les debo mucho más que aprendizaje.
Les
debo el haberme devuelto a mí mismo.
Gracias
a ellos entendí que sí podía. Que valía. Que tenía un lugar.
Y fue
entonces cuando encontré mi camino.
Supe
que quería dedicarme a esto.
Que
quería ser profesor.
Que
quería formarme para que ningún niño tuviera que pasar por lo que yo pasé.
Y
aquí estoy.
Estudiando
el doble grado de Pedagogía y Educación Primaria.
Con
una idea muy clara: ayudar a los niños que no encajan en el sistema.
A los
que son diferentes. A los que piensan distinto. A los que sienten más.
Porque
no son mejores ni peores.
Son
niños con mentes diversas.
Y merecen algo muy simple: comprensión, apoyo y oportunidades reales para
desarrollar todo su potencial.
Me
llamo Miguel Parra Raimundo.
Y
quiero ser pedagogo y profesor de pedagogía terapéutica.
Pero,
sobre todo, quiero ser ese profesor que ve lo que otros no supieron ver.

Que suerte que haya profesores como Salva y Gloria. Me alegra saber que estamos intentando ser como ellos
ResponderEliminarQue inspirador y bonito. Gracias Miguel!
ResponderEliminarTus palabras me han emocionado Miguel, todos aquellos que te tengan como maestro tendrán mucha suerte de tenerte. Me alegra saber que hay alguien como tú que se dedicará a ello, tienes toda la luz y fuerza necesaria para brillar.
ResponderEliminarQué bonito Miguel! Estoy segura de que conseguirás todo lo que te propongas y serás el ejemplo a seguir de todos los niños a los que ayudes.
ResponderEliminarMiguel estoy segura de que vas a ser un profesor increíble, de esos que dejan huella como Salva y Gloria!
ResponderEliminarJo Miguel, me he emocionado con tu historia. Estoy segura de que vas a llegar muy lejos y vas a poder ayudar a muchísimas personas. Eres un ejemplo de perseverancia y esfuerzo.
ResponderEliminarMe parece muy interesante tu historia, estoy segura de que vas a ser un gran profe!!!
ResponderEliminarQue impactante tu historia Miguel, que ganas de seguir leyendo tu blog!! Seguro que serás un gran profesor.
ResponderEliminarMe ha encantado conocer tu historia Miguel, y me alegro de que finalmente encontraras profesores buenos, que te hayan ayudado a descubrir tu camino! :)
ResponderEliminarMe ha parecido precioso Miguel. Me alegra mucho que hayas decidido seguir los pasos de los propios maestros que te han inspirado a tí. Muchas gracias por esta entrada, espero que sigas haciéndolas así de chulas!!
ResponderEliminarUna suerte que esos profesores os devolvieran las ganas y la motivación, estoy segura que cada niño verá en ti lo que tu vistes en ellos.
ResponderEliminarQue bonito Miguel!! Estoy segura que podrás ayudar a niños como Salva y Gloria te ayudaron a ti.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho conocer tu historia. Estoy segura que vas a poder ayudar a muchas personas y ser el rol a seguir de muchos niños.
ResponderEliminarGracias por compartir tu historia Miguel, vas a ser un gran profesor. ¡Estoy deseando seguir leyendo tus artículos!
ResponderEliminarMuchas gracias a todos. Me siento muy afortunado por teneros como compañeros.
ResponderEliminarQue ilusión me ha hecho leerte Miguel! Estoy segura que serás un gran profesor! Nosotros también guardamos muy buen recuerdos de ese año de 5º y 6º de primaria. Gran aprendizaje para todos!!
ResponderEliminar