El derecho a la educación: una deuda pendiente La Constitución Española lo dice con rotundidad en su artículo 27: todas las personas tienen derecho a la educación, y la enseñanza básica debe ser obligatoria y gratuita. Suena bien, suena justo, suena a promesa, pero, a veces, en la vida real, esa promesa se rompe. Porque “todos” no siempre significa todos de verdad. No cuando hablamos de niños con altas capacidades, de alumnado doblemente excepcional o de otros perfiles que no encajan en el molde. No cuando, por mucho que un niño tenga talento, su manera de aprender —o de sentir— se convierte en un problema para un sistema que solo sabe funcionar en una dirección. Cuando el potencial convive con el desafío Los niños con altas capacidades no son “niños a los que todo les resulta fácil”. A menudo necesitan retos, profundidad, comprensión emocional y acompañamiento. Y si esto ya es cierto en altas capacidades, en la doble excepcionalidad la realidad puede volverse todavía...